| Impactos previsibles de la actividad petrolea dentro del Yasuní |
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La
apertura de la frontera petrolera, si se desarrollara el proyecto
ITT, supondría crear un nuevo polo petrolero y por lo tanto
tener los efectos que hoy están muy bien documentados en las
zonas ya operadas.
Estos
impactos pueden resumirse en:
Además de estos impactos es necesario valorar aquellos otros desencadenados por las actividad petrolera como son la relación de la apertura de vías con la explotación ilegal de la madera; es el caso de la explotación forestal en el Parque Nacional Yasuní e incluso en el área intangible, la colonización, el turismo, la biospropección y otras amenazas. Impactos por la apertura de pozosLa industria petrolera reconoce que por cada pozo vertical que se perfora se producen 500m3 de sólidos y de 2.500-3.000m3 de desechos líquidos mientras que en los pozos direccionales por cada pozo perforado se produce de un 20-30% más de residuos solidos y líquidos. Si en el ITT se planea perforar 130 pozos, lo que supone 65.000m3 de desechos solidos (equivalente a 13.000 volquetas de 5 m3 cada una) y entre 325.000 y 390.000m3 de líquidos tóxicos (equivalente a más de 65.000 volquetas de desechos) que las empresas en estos casos dicen dejar bajo la plataforma de perforación, en un mecanismo que difunde los tóxicos con las primeras lluvias. Si la perforación es horizontal, la cifra puede aumentar a 78.000m3 de sólidos (equivalente a 15.600 volquetas) y entre 420.000m3-504.000m3 de líquidos (84.000-100.000 volquetas). Si las cifras son el doble, como es la propuesta de Sinopec, los desechos también se duplicaran.
Es además necesario tomar en cuenta que a lo largo de la vida de los pozos, en casos de crudos pesados, los pozos colapsan rapidamente y para extraer el crudo se hace necesaria la apertura de nuevos pozos. Area deforestada en promedio
La Texaco deforestaba hasta 5 hectáreas para la construcción de una plataforma, sin embargo actualmente y según el D.E. 1215 (RAOHE) lo permitido para un área protegida es de 1.5 Hectáreas o menos para ubicación de plataforma, campamentos y helipuerto. Si se trata de una plataforma con varios pozos se considera hasta 0.2 Hectáreas por cada pozo adicionales. A esto hay que sumar las vías de acceso: en donde lo permitido es una capa de rodadura de hasta 5 metros de ancho. El derecho de vía de las tuberías y líneas de transmisión, los campamentos y otra infraestructura. La deforestación más importante es indirecta, asociada a la construcción de vías para el mantenimiento de la infraestructrura, y la colonización asociada al proyecto mismo.
Impactos por el Agua de producción
El
agua de producción o formación es un
tipo de agua sedimentaria producto de 150 millones de años
de procesamiento natural y tiene niveles muy altos de cloruros y
metales pesados. Llega a tener concentraciones de
cloruros de sodio y otros sólidos 100.000 ppm (miligramos de
sólidos por litro de agua)1. Este exceso de sales es determinante pues mejora la solubilidad de otros elementos entre los que se incluye el radioactivo radio. Adicionalmente es un agua cuya temperatura alcanza los 80°C2. Estas aguas contienen además partículas de hidrocarburos solubles y los químicos que son usados para separarlas del petróleo y proteger las instalaciones, como son los antiemulsionantes, antiparafìnicos, biocidas y otros. La relación promedio en la región amazónica de crudo y de agua es de 80 barriles de agua por cada 20 barriles de crudo extraídos. Esto significa que en 29 años de explotación, la producción acumulada de crudo alcanzaría los 960 millones de barriles, mientras que su correspondiente de agua sería de 3.840 millones de barriles o 4 veces más.
EL agua de formación es un problema para la empresa estatal, que en el 2005 fue sancionada por la contraloría. Entre las conclusiones del documento de la Contraloría se reconoce que Petroecuador no esta cumpliendo con sus metas de reinyección de agua.3 Sin embargo las cantidades de agua en el caso del proyecto ITT y del bloque 31 serán muy superiores y dado que la disposición es la reinyección, de optarse por el desarrollo del campo la empresa que asuma la operación enfrentará la dificultad de donde reinyectar el agua, pues:
Sin embargo, si el comportamiento de la producción del agua es similar a la del Bloque 16, (estructuras más cercanas a las del bloque 31 e ITT) la relación es 90 barriles de agua por 10 barriles de crudo en promedio. Con lo que en 960 millones barriles de crudo podemos esperar 8.640 millones de barriles de agua. En el proyecto ITT, si se asumiera que las reservas son 960 millones de barriles, supondría incorporar al medio ambiente 8.649 millones de barriles de agua de formación 6, es decir 1.375’052.616 de metros cúbicos.
La posibilidad de reinyección de toda esta cantidad de agua puede tornarse muy dificultosa y hasta imposible, pues se necesitaría una formación demasiado extensa. Estas serían inevitablemente descargadas al ambiente en el mismo Yasuní o, como se propone en el campo Shushufindi que ya presenta sobresaturación por la descarga del agua de producción. Pero además toda la cantidad que sí se pueda reinyectar contaminará las aguas subterráneas de esta importante reserva. Por su composición, por los químicos incorporados y por la temperatura, el agua de formación, una vez extraída a la superficie, resulta sumamente tóxica para el medio ambiente. La mayoría de los organismos de agua dulce no toleran los altos niveles de salinidad de las aguas de formación, lo cual provoca su muerte. Se calcula que en los ríos amazónicos existen más de 2.000 especies de peces, muchas de ellas aún sin identificar y una serie de organismos que permiten la existencia de estas especies cumbre de la cadena trófica acuática. Su productividad se da en las áreas de inundación en donde se desarrollan las cadenas tróficas e incluso donde la mayoría de los peces amazónicos depositan sus huevos. Los tóxicos entran a la cadena trófica, hasta llegar al consumidor último, el ser humano. Por otra parte los animales, particularmente los mamíferos, sean silvestres o domésticos, que hay en la amazonía tienen carencia de sales, por ello, las aguas salobres arrojadas al medio, atraen a pecaries, venados y otros animales que, al tomar estas aguas, ingieren también las sustancias tóxicas. La contaminación en el suelo puede producir además el sofocamiento de las raíces, restando vigor a la vegetación y en muchos casos matándolas. Las sustancias contenidas en los desechos de la industria petrolera son bioacumulativas y tiene una relación directa con diversas enfermedades pues contienen sustancias cacerígenas, teratogénicas y mutagénicas. Impactos para el pueblo HuaoraniTanto el ITT como el bloque 31 son territorio Huaorani y territorio de cacería de pueblos en aislamiento voluntario. Al ser estos pueblos cazadores recolectores, tienen patrones de movilidad al interior de los límites del parque, y alcanzan ha llegar hasta los denominados bloques petroleros. El riesgo es aún mayor si se toma en cuenta que la zona en cuestión es parte del territorio de los tres clanes denominados Tagaeri, Taromenane y Oñamenane que decidieron evitar todo contacto con el mundo exterior y que todo intento de contacto o de ocupación de su territorio ha sido rechazado. Se trata de los últimos seres libres del Ecuador, auténticos guerreros, los que viven en las denominadas “sociedades de la abundancia”, pues producen lo mínimo suficiente para satisfacer sus necesidades. Ya cuando se realizaron los contratos del bloque 16, se planteó con fuerza el tema de los riesgos para con el pueblo Huaorani. Se proponía que se extremaran las condiciones para evitar ese tipo de impactos sin embargo los resultados son dramáticos. Enfermedades, empobrecimiento, conflictos… Los reportes de matanzas ocurridas, una en mayo del 2003 y otra posible en mayo del 2006, alertaron tanto a la sociedad como al estado sobre los riesgos de intervenir sus territorios. El aumento de la inseguridad en la
triple frontera
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