| ¿Por quién votaría Alejandro de Humboldt? |
| Viernes 10 de Julio de 2009 04:35 | |||
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Oliver Hoischen, Árboles, pájaros, indígenas: si se trata de la protección de la selva tropical ecuatoriana, la Unión conservadora no quiere que los Verdes le enseñen como hacer algo. También quiere conservar la diversidad de las especies – ya desde los tiempos de Helmut Kohl BERLÍN. Aunque Alejandro de Humboldt, el viajero investigador prusiano, se hizo picar por mosquitos en el Orinoco y perdió la respiración en el Chimborazo – el descubrimiento de los bosques a orillas del Río Yasuní lo dejó a una pequeña delegación del Bundestag alemán más de doscientos años después. Los diputados de la Comisión de Desarrollo llegaron en febrero pasado a la selva y lo que vieron describe Anette Hübinger de la siguiente manera: “Es increíble como se puede descuidar del medio ambiente.” Porque debajo de los bosques del Ecuador existe petróleo que desde algunas décadas es explotado de manera más bien mala que buena. Por eso los ricos cada vez se vuelven más ricos. Peor aún: la selva sufre. Anette Hübinger, congresista democristiana del Estado Federado de Sarre, cuenta de lagos de crudo junto a los cuales la gente saca su agua para beber y lava su ropa. “Fue un impresión fuerte. Entonces dijimos: tenemos que hacer algo y lo haremos junto con los Verdes.” Si se trata del medio ambiente, la Unión y los Verdes están de acuerdo. Y con gusto lo reconocen. Diputados de ambas fracciones se expresan mutuamente con reconocimiento, hasta se habla de una “ética común”. Esto no es natural: de los 171 proyectos de ley presentados desde el inicio del período de legislación, sólo siete fueron firmados tanto por los congresistas de la Unión como también por los Verdes. Y de las 1.762 mociones al Gobierno Federal sólo 39 llevan la firma de representantes de ambos partidos – también aquella sobre una mejor protección del Parque Nacional Yasuní que fue redactado por Ute Koczy, una experta en temas del Ecuador. “Primero pensé que esto no resulta, no pensé que la Unión participe en esto, pero entonces todo resultó sorpresivamente rápido”, dice Koczy. El otro socio del gobierno, el SPD, por supuesto que se sumó, pero no los Liberales de la FDP y el partido de izquierda. En estos temas, temas verdes en el verdadero sentido de la palabra, hay “mucho movimiento” en la Unión, constató la señora Koczy. Además en este caso concreto se pueden probar nuevas formas de cooperación de desarrollo y de la protección del medio ambiente, un tema que también la gente de la Unión considera apasionante. La idea viene de Ecuador, del ex Ministro de Energía Alberto Acosta, que estudió en Alemania y fue becario de la Fundación Friedrich Ebert. Él propuso no explotar el campo petrolífero Ishpingo-Tambococha-Tiputini en el Parque Nacional Yasuní. La zona es una cámara de tesoro del mundo, con casi tantas especies de árboles en una hectárea como en toda América del Norte, con inusualmente muchos pájaros – y con dos pueblos indígenas que viven allí en un aislamiento voluntario. Ecuador está dispuesto a desistir de la convocatoria y de la concesión petrolera, si la mitad de la pérdida de los ingresos estimados en 700 millones de dólares por año sea compensada durante trece años por la comunidad internacional. La otra mitad la quiere pagar el gobierno ecuatoriano, lo que sería un gran esfuerzo para el país. Quito ya creó una secretaría para el fondo de compensación, un enviado especial ya fue nombrado. Los diputados alemanes consideran que vale la pena apoyar el proyecto: el Gobierno Federal, así exigen, debe declarar su disposición de participar económicamente, junto con otros dadores. Desde luego nombran también las grandes dificultades: ¿Se ha calculado de manera seria la suma? ¿Qué pasa con el dinero si otro gobierno llega al poder (lo que en Ecuador sucede cada día)? ¿Quito realmente puede resistir la presión de la población que espera altos ingresos del fondo petrolero? También Noruega, España e Italia han mostrado hasta el momento cuidadosamente su interés – pero en ningún otro lugar la idea ha sido acogida tan favorablemente como en el país de los descendientes de Alejandro de Humboldt. Al parecer allí hay una tradición. “El bosque tropical no es un invento de los Verdes”, dice el congresista de la CSU Christian Ruck, que ya como alumno de colegio fundó una organización medioambiental. Y que después fomentó la construcción de varios parques nacionales en países en vías de desarrollo, especialmente el Parque Nacional Tai en Costa de Marfil. Ruck puede contar con pasión sobre la protección de los gorilas en el Congo o de los osos Panda en China. ¿Su razón de unirse a la CSU? Porque en Munich ya existía en 1970 un “Ministerio de Desarrollo Estatal y Preguntas Medioambientales” – antes que en otros lugares. Y por los parques nacionales. Esos también hubo primero en Baviera, en el Bosque Bávaro y cerca de Berchtesgaden. No sorprende si dice: ”Con los Verdes pragmáticos me llevo bien.” ¿Pues con el partido ecologista siempre se tiene que discutir sobre energía atómica? ¿O sobre las subvenciones de exportación europeas para la carne de cerdo que también a los políticos del tema desarrollo no les parece bien, pero que no lo condenan en voz alta por respeto a los campesinos alemanes? En abril, aún antes de que la CDU presentó su papel ecológico, la fracción organizó un congreso en el edifico del Reichstag en el que se trataba de la protección de la biodiversidad – es decir la protección de la Creación. También participó el Presidente de Madagascar. En el documento final la Unión se pronuncia a favor de “que la protección de los bosques y la biodiversidad debe ser flanqueada de manera más fuerte mediante los instrumentos clásicos de la cooperación económica”. Al fin y al cabo la diversidad biológica contribuye de manera considerable a reducir el cambio climático. Estos conceptos no son nuevos: Una vez Helmut Kohl ya se dejó fascinar de la selva en la ciudad amazónica Manaus. En 1992 en la Conferencia de la ONU en Rio de Janeiro él fue uno de los que empujó la Convención sobre la Biodiversidad. E hizo surgir un programa para la conservación de los bosques tropicales del Brasil.” (foto: cuadro de Alejandro de Humboldt “Medidor del Mundo”, pintado por G. F. Weitsch. Foto AKG)
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