El Universo . El manejo del fideicomiso que administrará los fondos fue una causa del fracaso de las negociaciones para dejar el petróleo bajo tierra en el Yasuní.
Un nuevo oleoducto de 18 km construye Petroamazonas desde el sector
Dumbique (Sucumbíos), por donde pasa el Oleoducto de Crudos Pesados,
hasta el campo Edén Yuturi (Orellana), en las inmediaciones del Parque
Nacional Yasuní.
Autoridades de Orellana y dirigentes
comunitarios dicen que estos y otros trabajos que ejecuta
Petroamazonas, empresa creada por Petroecuador en mayo del 2008,
constituyen la infraestructura previa para la explotación del bloque
ITT.
Esta realidad se presenta en momentos polémicos de la
llamada iniciativa Yasuní, mediante la cual el país plantea dejar el
crudo en tierra a cambio de una compensación económica. El presidente
Rafael Correa criticó las negociaciones, lo que derivó en la dimisión
de tres comisionados y la integración de otro grupo.
Documentos
de Petroecuador, a los que accedió este Diario, demuestran que el plan
B, de explotación, está muy avanzado. Un informe señala que el crudo
del ITT se transportará por un tubo que saldrá a Edén
Yuturi (hacia donde va el oleoducto en construcción). Se indica que se
perforarán 113 pozos de producción y 20 pozos de reinyección, desde 7
plataformas.
Mientras Comisión ITT recorría países, acá rondaba la extracción
Hace
más de un año, Petroamazonas, empresa estatal, comenzó tareas en los
sectores aledaños al ITT. Hoy, maquinaria construye un nuevo oleoducto
hasta el campo Edén Yuturi, contemplado en un plan de extracción del
crudo del Yasuní.
La selva verde, oscura, espesa, sufre una
rasgadura más en la provincia de Orellana. Es devorada por grandes
tractores de oruga, por retroexcavadoras y otras máquinas que van
abriendo un camino hacia la entraña biodiversa.
La trocha, de
casi diez metros de ancho, servirá para que en el suelo arcilloso se
entierre una tubería por donde circulará, ardiente, el petróleo, el
codiciado oro negro de la Amazonía.
El escenario es la comunidad
Edén; está a cuatro horas y media de Coca, en lancha rápida por el río
Napo, zona aledaña al Parque Nacional Yasuní, reconocido por la Unesco
como Reserva de la Biósfera. Las obras se ejecutan en momentos en que
la iniciativa Yasuní, de dejar en tierra el petróleo del campo ITT (por
los nombres de tres sectores: Ishpingo, Tiputini, Tambococha), está
envuelta en una polémica que deja la dimisión de tres funcionarios del
gobierno de Rafael Correa, entre ellos, el ex canciller Fander Falconí.
El
presidente Correa desechó un mecanismo de apoyo internacional para no
explotar el ITT, porque ponía condiciones “inaceptables para la
soberanía nacional”. Señaló, hace dos semanas, que en el mes de junio
próximo se iniciaría la licitación para sacar el crudo de la zona
considerada como la más megadiversa del planeta, aunque el viernes se
reconformó la comisión encargada de promover la iniciativa de no
explotar.
Pero en el sector aledaño al ITT, comuneros y
autoridades aseguran que los trabajos previos se vienen dando desde el
año pasado. “La infraestructura que se está montando en este momento es
justamente para ir buscando ya el mecanismo de explotación del ITT. No
nos queda la menor duda; esas intenciones las podemos ver en función de
las actividades que se desarrollan en la zona”, señala Enrique Morales,
director de Ambiente del Gobierno Provincial de Orellana.
En los
sectores de Terere (lado izquierdo del río Napo) y Edén (ribera
derecha), maquinaria pesada abre desde hace casi dos meses el camino
para la instalación de un nuevo oleoducto desde el sitio Dumbique, por
donde cruza el OCP (Oleoducto de Crudos Pesados), hasta el campo Edén
Yuturi, parte del denominado Bloque 15, distante a unos 30 km en línea
recta del límite del Bloque ITT.
Los trabajos fueron
contratados por Petroamazonas, creada por Petroecuador el 29 de mayo
del 2008 para administrar y operar el Bloque 15 que dejó la
estadounidense Occidental, cuya adjudicación se revertió al Estado. La
maquinaria llega en barcazas por el río Napo.
Petroamazonas
también está encargada, desde diciembre del 2008, del manejo del Bloque
31, que colinda con el 15 y se adentra en una parte en la reserva del
Yasuní hasta limitar con el ITT. En el 31 trabajó Petrobras, expulsada
por el actual Gobierno, y que dejó un campamento, una vía de 16 km que
llega al corazón del Yasuní y dos plataformas listas para operar los
pozos Apaika y Nenke. También están listos los diseños y la tubería
para un oleoducto que llegará a Edén.
En Terere, comunidad de la
parroquia Pañacocha (Sucumbíos), Petroamazonas construye un campamento
donde laboran alrededor de 200 hombres y maquinaria, según un
funcionario operativo que dice no estar autorizado a dar declaraciones.
Desde este sector hasta Dumbique, el oleoducto tendrá una extensión de
8,5 km. Del otro lado del río hasta Edén, 9,5 km.
Paralelamente,
Petroamazonas también alista la explotación del campo Pañacocha, que
Occidental no operó por considerarlo no rentable. Morales cita informes
técnicos y señala que el petróleo de Pañacocha y Edén Yuturi,
considerado liviano (de 23 grados API), serviría para mezclar con el
crudo extrapesado (30 API) del ITT, a bombearse por el nuevo oleoducto.
Los
trabajos del ducto y de prospección 3D en Pañacocha se ejecutan, según
un documento de Petroamazonas, una vez cumplidos los procesos de
consulta y participación ciudadana, estipulados en la Constitución. Sin
embargo, pobladores y dirigentes se muestran inconformes e incluso han
presentado demandas en la Corte de Nueva Loja para pedir respeto a la
propiedad privada e indemnizaciones por supuestos daños.
Mauro
Gutiérrez, de la comunidad Chiroisla, que inicialmente se resistió al
ingreso de Petrobras al Bloque 31, reclama porque no se los toma en
cuenta. “Recién nos enteramos que aquí está Petroamazonas. Nunca se han
acercado a dialogar con nosotros. Una vez que ellos operen,
contaminarán y nadie hará nada, porque dicen que es empresa del Estado.
Por lo menos la extranjera era estricta”, afirma.
Antonio Sharup
es shuar; labora como médico rural en Chiroisla, cabecera de la
parroquia Augusto Rivadeneira, de 880 habitantes. “La Constitución dice
que deben venir a conversar con el pueblo que vive acá. Ya están
hablando de entrar al ITT y ni siquiera se acuerdan de venir. Si no se
respeta a la gente de acá, esta gente reaccionará”, añade.
El ‘Plan B’ es el ‘Plan A’
Las
sospechas de los comuneros toman forma de realidad cuando se revisan
documentos oficiales. Aunque el Gobierno asegura que su prioridad es
mantener el crudo bajo tierra, estos papeles muestran que la
alternativa de la extracción siempre ha estado presente e, incluso, más
adelantada. En otras palabras, el llamado Plan B, de explotar el
crudo, en realidad era el Plan A y que, mientras el equipo que
impulsaba la Iniciativa ITT recorría diferentes países en busca de
financiamiento, en Ecuador se abonaba el terreno para la
explotación.
Petroecuador, a través de un documento de 37
páginas presentado a diferentes autoridades en abril del 2009 y al
que accedió este Diario, señala que el desarrollo y producción del
bloque ITT requiere una inversión de $ 3.500 millones. El costo de
operación sería de $ 12,32 por barril con un precio de venta de $
55. El tiempo de producción se fijó entre 22 y 25 años.
Entre
las principales características de lo que la petrolera estatal llama
“desarrollo total de los campos ITT” se incluye la perforación de 113
pozos de producción y 20 pozos de reinyección, desde 7 plataformas que
agrupan entre 13 y 26 pozos.
Según este documento de
Petroecuador, se explotará el campo en dos etapas. La primera fase,
llamada de “producción temprana” (en los campos del norte Tambococha y
Tiputini), se concretará a través de la perforación de 44 pozos de
producción, desde 3 plataformas, para extraer 33 millones de
barriles.
Estos, según el proyecto, serán mezclados con el
crudo liviano de Edén Yuturi, para facilitar su transporte a Balao
(Esmeraldas) a través del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). El
documento incluye un mapa en el que se resalta que el destino final del
crudo del ITT será la Refinería del Pacífico, en Manabí.
Aunque
el proyecto de conservación del Yasuní se presenta públicamente en
Carondelet el 5 de junio del 2007 (Alberto Acosta hablaba ya del tema
en la campaña del 2006), tres meses antes ya se habían dado pasos
justo en el sentido contrario.
El 18 de marzo de ese mismo año,
Petroecuador, Sinopec (China), ENAP (Chile) y Petrobras (Brasil)
firman un memorándum de entendimiento para “el desarrollo y
producción” de los campos petroleros del ITT.
En los
antecedentes se señala que, a través de una carta enviada por las tres
empresas extranjeras el 8 de febrero del 2007, se manifestó la
intención de participar en el proyecto ITT y que, por ello, estas
pidieron información actualizada sobre el bloque para presentar una
propuesta.
En la tercera cláusula se establece que las tres
compañías firmarán un convenio para regular su relación y se añade
que, de mutuo consentimiento, las partes podrán acordar que se
eliminen o se aumenten otras fases.
El 11 de junio del 2007,
seis días después de presentar el proyecto, el entonces presidente
ejecutivo de Petroecuador, Carlos Pareja Yanuzelli, pide al
secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, que se
“corrijan” las coordenadas de la Zona Intangible, donde se prohíbe
todo tipo de actividad de extracción para proteger a los tagaeri,
taromenane y otros grupos tribales que están en aislamiento voluntario
en aquella zona.
A través del oficio 269-PRO-A-2007 le
solicita que “las plataformas existentes de los pozos Ishpingo 1 y 3
queden fuera de los límites de la Zona Intangible”. Allí se explica:
“De mantenerse esta delimitación conllevaría al Estado ecuatoriano a
construir una nueva plataforma, fuera de la zona delimitada como
intangible, para la perforación de pozos en la zona sur”.
En las sesiones
En
la reunión del directorio de Petroecuador del 19 de mayo del 2008 ¬en
la que participaron Correa y el ex canciller Fander Falconí¬ se
decidió que, si hasta octubre de ese año no se concretaba la
iniciativa, se tengan listas las bases de licitación internacional y
permisos ambientales para explotar el ITT a través de un contrato de
servicios específicos. Es lo que consta en el punto 6 de la
resolución 044.
Además se acordó que, para la siguiente reunión,
el grupo de trabajo del ITT en Petroproducción “efectúe una
presentación sobre el estado de los trámites, a efectos de iniciar la
producción temprana de estos campos”.
En la siguiente sesión,
del 10 de junio del 2008, ya se habló de “quitarle” una T al bloque
ITT. Galo Chiriboga, entonces ministro de Minas y Petróleos,
encabezaba la reunión y en ella se discutía explotar Tiputini,
ubicado al norte del bloque, justo en el borde exterior del Parque
Nacional Yasuní (ver el gráfico).
“Un poco lo que decía Raúl
(Sagasti, ex ministro de Industrias) es: el ITT, como en un todo, está
en un proceso de dejarlo en tierra, pero la última, el Tiputini, esa
podría ya empezar a procesarse ahora (...). Está claro que esa parte
puede ser afuera (de la iniciativa ITT)”, dijo en esa sesión el
entonces ministro de Finanzas, Fausto Ortiz.
A esto, Galo
Chiriboga respondió: “Así es y es más, yo creo que esa es una
alternativa al ver que no se consiguieron (los recursos para dejar el
petróleo bajo tierra). No vamos a sacar toda la T, sino solo esta
última T con esta producción temprana”.
José Luis Ziritt, que en
este entonces participaba en la reunión como delegado de Correa en el
directorio de Petroecuador, incluso habló de tiempos para la
explotación. “Ahorita habría facilidades para sacar el ITT
rápidamente. Rápidamente estamos hablando de dos, tres años. No este
año (2008). Tiputini saldrá dentro de dos o tres años. Habría que
perforar pozos”.
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