| Iniciativa "Yasuní Itt", es apenas un paso dentro del camino hacia otro desarollo | | Imprimir | | Envie a un amigo |
| Monday, 11 de February de 2008 | |
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Por Mónica Chuji . Acá en la mesa 5 de “Recursos Naturales y Biodiversidad”, miramos
con atención los pasos que da el gobierno del presidente Rafael Correa
de cara a asegurar el establecimiento de un “Fideicomiso Yasuní ITT”.
Hemos saludado la decisión e invitado a los responsables designados
como el ex canciller Francisco Carrión, para que puedan explicarnos y
conocer mejor los alcances de su misión.Me permito al respecto opinar
dos cosas: primero, la iniciativa ecuatoriana es un hito internacional
en el contexto del cambio climático que afecta al conjunto del planeta,
en donde los países industrializados son los principales responsables;
segundo, es una iniciativa que requiere ser fortalecida y ampliada para
el logro el objetivo que todos anhelamos.
Sobre el primer punto, estamos conscientes de los diagnósticos y
conclusiones que nos aportan informes como los que nos plantea la
Comisión Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas,
o el famoso informe elaborado por el economista Nicholas Stern y que se
publicó en el 2006 a pedido del gobierno británico. Stern nos habla de
inversiones, y que para mitigar los efectos del cambio climático es
necesario invertir el equivalente al 1% del PIB mundial. Sugiere la
imposición de ecotasas para minimizar los desequilibrios
socioeconómicos, entre otras posibles medidas a considerar.
En ese contexto, la iniciativa “Yasuní ITT” impulsada por el presidente Correa, puede lograr éxito y dependerá de la confianza que la Secretaría Técnica -recientemente creada- pueda generar en los gobiernos de los países ricos. Para ello es fundamental que la iniciativa aparezca y sea una propuesta creíble y sostenible en el largo plazo, con una visión más integral -que en mi opinión aún no la tiene- en donde entre otras cosas, podamos articular una política como país en torno a otro tipo de desarrollo, basados en una redefinición de nuestra relación con la naturaleza, el peso en la economía de recursos no renovables y el reconocimiento o respeto a los derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades. En relación al segundo punto, tenemos que repensar que la iniciativa “Yasuní ITT” tratada de manera aislada, como caso único o tipo corre el riesgo de generar algunos malos entendidos y desencuentros, especialmente con la realidad de la Amazonía ecuatoriana y particularmente con los derechos de los pueblos y nacionalidades. Ya la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE) a través de su presidente Domingo Ankuash planteó el año pasado sus reservas frente a la iniciativa Yasuní ITT, si es que no se la trataba como una política más integral y amplia, apuntalando la protección y defensa de los territorios, especialmente Waorani y en el conjunto del Centro Sur, donde están las nacionalidades Shuar, Achuar, Shiwiar, Kichwa, Andoas y Zápara, quienes controlan aún más de 4 millones y medio de hectáreas de territorio con un 90% de bosque nativo en pie, el mayor del país. Los temores de CONFENIAE enfatizan que si el Estado deja de percibir 350 millones de dólares por año, sea ese el pretexto perfecto que tenga para justificar las concesiones de 12 bloques petroleros que afectarían más de 2 millones de hectáreas. Es algo que esperamos aclaraciones y respuestas del Ministerio de Energía y Minas y Petroecuador. Por eso creo oportuno sumarme a esa advertencia y temores planteados por las nacionalidades.
Tal como está planteada la iniciativa “Yasuní ITT” no anula ni
restringe ni cuestiona las operaciones petroleras en el conjunto del
Parque Nacional, ni en la Reserva de Biosfera (como sucede con las
operaciones de Petrobrás en el Bloque 31), ni involucra al conjunto de
las nacionalidades en riesgo y que son altamente vulnerables. Por eso
corre el serio riesgo de perder credibilidad y quedar nada más que en
un ejercicio de buenas intenciones. Creemos que la Secretaría Técnica
debe enriquecer su visión, a fin de que los propósitos para los que ha
sido creada se cumplan por el bien del país, y del conjunto del mundo,
que verá en la del “Yasuní ITT” una iniciativa práctica y viable como
referente para otras que se puedan desatar en distintas partes del
mundo. |
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