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Ecuador propone un impuesto sobre el petróleo | Imprimir |  Envie a un amigo
domingo, 25 de noviembre de 2007
Rafael Poch
Corresponsal La Vanguardia .
PEKÍN - La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), debería introducir un impuesto de hasta el 3% sobre sus ventas de crudo, para,  “investigar y mitigar las consecuencias del cambio climático y compensar a los países pobres”, sin responsabilidades históricas en el calentamiento global, declaró ayer en Pekín el Presidente de Ecuador, Rafael Correa.

correa_riadLa OPEP podría convertirse, de esa forma,”en un gran redistribuidor del ingreso a nivel mundial y en el principal luchador contra el cambio climático y contra las emisiones de CO2”, dijo Correa, que se encuentra en China de visita oficial. “Esto es particularmente importante frente al evidente fracaso del Tratado de Kyoto, donde con mecanismos de mercado se olvidaron de que para que funcione debería haber equilibrio de fuerzas”, considera el Presidente.

Correa, un economista de izquierdas que ha hecho suya la propuesta del Profesor Herman Daly, uno de los padres de la economía ecológica, confirmó a nuestro diario que presentó oficialmente ésta idea el domingo pasado en la cumbre de la OPEP celebrada en Riad.
“Es una propuesta del mundo académico que siempre me pareció muy pertinente”, dijo. “No solo servirá para disminuir algo la demanda de petróleo (y la producción de dióxido de carbono resultado de su combustión), sino que contribuirá también a la redistribución a nivel mundial”.
El presidente ecuatoriano ve factible que otros países de fuera de la OPEP (la organización sólo es responsable del 40% de la producción mundial de petróleo) como Brasil, México y Noruega, colaboren con esta iniciativa a fin de, “crear un poder de mercado bastante grande que introduzca ese impuesto”. 
“Sería un impuesto del 2% o 3%  sobre las ventas de petróleo, que serviría para investigar las consecuencias de combustión de combustibles fósiles en el cambio climático, para mitigar esos impactos, y para compensar a los países más pobres que los sufren”, dijo Correa, que advirtió que, “habrá que trabajar en la OPEP para que esta idea se siga tratando en futuras reuniones”.   “Mientras los países que más contaminan no estén sometidos a una instancia internacional de gobernabilidad que los obligue a compensar por esa contaminación, Kyoto no va a funcionar”, dice Correa. Ese acuerdo que trató de utilizar mecanismos de mercado, “ha fracasado”, sentencia. Así que, “se hace necesaria una instancia con fundamentos éticos y poder de mercado como la OPEP -aquí un monopolio puede ser positivo- que, con ayuda de otros países productores de petróleo, coordine la introducción de un impuesto de ese tipo. Eso tendría un gran efecto en cuanto a preservación de la naturaleza y en la redistribución del ingreso a nivel mundial”, concluyó el Presidente.
Normalmente los países del Sur no comprometidos por el acuerdo de Kyoto, no muestran protagonismo en el frente del cambio climático. India y China, grandes emisores pero sin responsabilidades históricas, se limitan a exigir a los principales irresponsables, los países desarrollados de Occidente, que sienten precedente con su ejemplo. Otros, como el Brasil de Lula intentan pintar de verde propuestas antiecológicas como la de sustituir petróleo por etanol. Ecuador, un país del Sur de 15 millones de habitantes, es un pequeño productor de petróleo que extrae 25 millones de toneladas al año, sin responsabilidades históricas en cambio climático. No afectado por el Acuerdo de Kyoto en materia de reducción de emisiones, está defendiendo originales ideas y políticas avanzadas en la materia.    En junio, el Presidente Correa propuso algo sin precedentes, y particularmente notable para un país en desarrollo que tiene una deuda externa de 10.000 millones de dólares: no explotar las reservas de 920 millones de barriles de petróleo pesado localizadas en el Campo ITT del Parque Nacional de Yasuní, una zona de Ecuador de gran biodiversidad y población indígena junto a la frontera amazónica con Perú, a cambio de una compensación de la comunidad internacional de 350 millones de dólares anuales, cantidad equivalente a la mitad de lo que Ecuador obtendría con la explotación. En los últimos meses, organizaciones cívicas ecuatorianas han criticado retrocesos en las posiciones de Correa.
El Presidente asegura que sigue fiel a aquella idea, y afirma que se ha avanzado en la organización del proyecto, creando una comisión dirigida por el Ministerio de Exteriores para captar la mencionada compensación. También se va a crear “en los próximos días” un “fidecomiso” con garantías internacionales para asegurar que las aportaciones se devolverán si el proyecto no prospera, pero en Ecuador hay alarma ante posibles retrocesos. La brasileña “Petrobrás” ha recibido una concesión de explotación en el área del Parque Nacional y la petrolera china Sinopec está “muy interesada” en el Campo ITT, ha dicho el propio Correa.      Por su petróleo, Ecuador es el primer receptor de inversiones chinas, y el Ministro ecuatoriano de Minas y Petróleo, Galo Chiriboga, se refirió ayer en Pekín a posibles nuevos proyectos de China, como la remodelación de dos refinerías -una en Amazonia y otra en La Libertad, en la costa- y otros, “destinados al aumento la producción de los campos maduros, utilizando tecnologías de punta tales como inyección de CO2”. “Yasuní es un parque nacional muy grande que tiene una parte intangible. En esa parte no se hará absolutamente nada,  pero en las otras partes sí se puede dar licencia para explotar petróleo”, dice Correa. Respecto a las licencias de Petrobrás, “llevan casi dos años discutiéndose”. “Se les hizo revisar todo el proyecto, han tenido que invertir un 40% más que en el proyecto original porque se van a utilizar técnicas para minimizar impactos ambientales… pero todo eso en el Parque Nacional, no en la zona intangible”, dice.  “Los ecologistas están diciendo que no se toquen los parques nacionales, maravilloso, pero yo también tengo que dar educación y salud, porque a nosotros se nos mueren anualmente 1100 niños de diarrea, de enfermedades fácilmente evitables…”.    Otra idea del Presidente Ecuatoriano es la de crear un “Fondo de Reserva del Sur”. Se trata de, “juntar las reservas de América Latina y usarlas para su desarrollo, no para financiar al primer mundo, como se hace actualmente”, dice. “América Latina tiene reservas suficientes para autofinanciar su desarrollo con un Fondo de Reserva del Sur”. Sería, “un primer paso hacia una posible moneda única regional”, explica.  “No tiene ningún sentido que enviemos por separado nuestras reservas al primer mundo y que, también separados, estemos rogando que nos presten unos dólares para nuestro desarrollo”, afirma Correa.    
En octubre Correa subió fuertemente los impuestos a las petroleras extranjeras para ajustar los beneficios de estas derivados de la extraordinaria subida del precio de petróleo. El Presidente rechaza toda autoridad a los tribunales internacionales a los que una de las compañías afectadas, la estadounidense City Oriente, ha apelado. “Son instituciones del capital internacional, financiadas por ese capital y que se deben a los países en los que se encuentra el capital, así que, ¿qué imparcialidad podemos esperar de ellas?”, se pregunta. Sondeado entonces si no reconoce los organismos internacionales, Correa responde diciendo que Estados Unidos tampoco reconoce el Tribunal Penal Internacional y otros organismos, “que no le interesan”. FIN
 
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