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Ecuador oferta una herramienta contra el CO2
Miércoles 27 de Mayo de 2009 13:57
El Comercio . La propuesta está lista y solo se espera que hoy el presidente Rafael Correa la avale. Ecuador gesta una idea innovadora, a la que quiere convertir en una herramienta que ayude a evitar la emisión hacia la atmósfera de 410 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), durante 10 años.

Para concretar este aporte, impulsa la Iniciativa Yasuní-ITT, un plan con el que el país se compromete a no explotar en forma indefinida alrededor de 850 millones de barriles de crudo. Esta reserva de petróleo que  se calcula,  existe en el bloque Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), ubicado en el extremo este del Parque Nacional Yasuní. Este sitio de conservación es considerado uno de los espacios con mayor biodiversidad en la Amazonia. A cambio, Ecuador espera recibir USD 697 millones anuales, a través de la venta de Certificados de Garantía Yasuní (CGY).     

Surgió como un sueño de varios actores de la sociedad civil, así lo reconoce Roque Sevilla, presidente del Consejo Administrativo y Directivo de Yasuní-ITT. 

Incluso se pretendía que los países industrializados hagan donaciones para compensar el sacrificio de no extraer el crudo. Pero ahora está cerca de convertirse en una iniciativa pionera a escala mundial.

Tras un taller con expertos nacionales y extranjeros, en abril pasado, quedó lista la propuesta técnica. Se espera la aprobación del Presidente de la República, en una reunión prevista para hoy, a partir de las 17:00.

Sevilla muestra convicción al asegurar que se  tiene el respaldo de gobiernos como los de Alemania y España. Incluso aportaron con 300 000 y 200 000 euros  cada uno para financiar los estudios de factibilidad.

El 18 de junio, la comisión ecuatoriana, integrada por Sevilla y los también miembros del Comité: Francisco Carrión y Yolanda Kakabadse, explicarán la propuesta ante cuatro comisiones del Parlamento alemán. Al día siguiente se reunirán con los ministros alemanes de Medioambiente y de Cooperación
Internacional. Antes, el  17, se reunirán con gente del Gobierno de Inglaterra.

Incluso Kakabadse en estos días promociona la iniciativa ante el nuevo Gobierno de Estados Unidos. Así la comitiva busca la aceptación definitiva como un nuevo mecanismo para compensar por la emanación de CO2.

Por su concepto, los CGY no aterrizan en el mercado de bonos de carbono de acuerdo con lo establecido en el Protocolo de Kioto (acuerdo internacional que busca reducir las emisiones de CO2).

La propuesta, además de dejar el crudo bajo tierra, impulsará la conservación de los 40 parques nacionales, reforestación en 1 millón de hectáreas, producción de energías alternativas y apoyo social a las comunidades que habitan en las zonas de influencia. 

Para eso, según Carlos Larrea, asesor del Consejo, se pretende que los países europeos, en especial, lo acojan como una propuesta piloto. Y los impulsores de esta iniciativa confían en tener éxito y se apoyan en respaldos de personalidades como los premios nobel de la Paz Desmond Tutu, Rita  Levi y Rigoberta Menchú; ex presidentes como Enrique Cardoso (Brasil), Ricardo Lagos (Chile) y Mihail Gorbachov (ex Unión Soviética). 

Aún más, el Gobierno alemán incentivó a los países europeos a que apoyen esta propuesta. Incluso autoridades alemanas y europeas enviaron comunicados al Presidente ecuatoriano ratificando su apoyo.

Riesgos y garantías

Los recursos serán manejados mediante un fideicomiso en bancos internacionales. Ecuador encabezará el Directorio.

Los CGY son la garantía frente al riesgo de que un día se explote el crudo del ITT.

El Gobierno central  mantenía un doble mensaje: llamaba a licitación para explotar el petróleo e impulsaba la Iniciativa Yasuní ITT. Pero, según el canciller Fander Falconí, esta última es prioridad nacional.  

Carlos Larrea no teme a la competencia de iniciativas similares de Costa Rica, Brasil, Bolivia y otros. Se basa en tres metas básicas: crudo bajo tierra, protección de biodiversidad y desarrollo social.   
 
La inversión en proyectos hidroeléctricos está entre los planes. Se buscará una rentabilidad preferencial del 7%. También se impulsará el uso de energías renovables.
 

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