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Ecologistas infantiles | Imprimir |  Envie a un amigo
miércoles, 27 de enero de 2010

Por Susana Rodas.
El comentario del señor Presidente de la República en el que llama ecologistas infantiles a quienes defienden el Yasuní trajo a mi memoria una anécdota de Camilo, un niño de 4 años que por dos días consecutivos lloró cuando iban a dejarle a la guardería; Su padre, en la noche del segundo día le dice: no nos gusta que te quedes llorando porque tenemos que ir a trabajar; cuando lloras nosotros nos entristecemos nos preocupamos y eso nos hace pasar mal", Camilo con la sabiduría de un niño le responde: ¡pérdoname papi todavía no he aprendido a ser adulto!

!Ecologistas infantiles! Si señor presidente, todavía no han aprendido a ser adultos, todavía, sienten, todavía sueñan, todavía se asumen como personas en crecimiento, todavía construyen esperanza porque no han aprendido el discurso del pragmatismo que disfraza el pensamiento neoliberal.

El "mundo adulto" apenas si tolera al "mundo infantil" no cree en sus valores, en sus propuestas, en sus anhelos; por eso estimula y alienta para que los niños y niñas, cada vez a más temprana edad, piensen como adultos, se relacionen como adultos y vivan como adultos, haciendo del mundo adulto el ideal, sin darse cuenta que ese mundo adulto, es un mundo de violencia, de irrespeto, de falsedad.

Espero que el comentario del señor Presidente no tenga el ánimo de descalificar el pensamiento ecologista, o a los ecologistas porque a través de eso estaría desconociendo y descalificando al mundo infantil, es decir a todos los niños y niñas que aun no han aprendido a engañar, a ocultar la verdad, a discriminar, que aun no han aprendido a valorar el "tener" por sobre el "ser", que aun se sienten conmovidos por el llanto de un amigo, el canto de un ave o el ruido del río.

Camilo "creció" y aprendió a ocultar su tristeza y a tragarse sus lágrimas para no incomodar a los adultos; confío, como muchos ecuatorianos, en que los "ecologistas infantiles" no "crezcan" y persistan en su empeño de intranquilizar a los adultos y turbar los planes de muerte, en defensa de la vida del planeta.

Personalmente creo que todos y todas seríamos más humanos si recuperáramos nuestro ser infantil.

 

 
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