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Elementos
para una propuesta política y económica para la Iniciativa de no
explotación del crudo del ITT
Alberto Acosta
Eduardo Gudynas
Esperanza Martínez
Joseph Vogel
Amigas /
amigos:
El documento
anexo, discutido y escrito en forma colectiva, apunta a revitalizar y
promover una discusión más profunda sobre la Iniciativa ITT para
mantener en tierra, sin explotar, el petróleo en la zona del Parque
Nacional Yasuní.
Entendemos que
esta iniciativa es viable, y que debe ser enfocada como una política
pública. La relevancia social y ambiental del área ha sido argumentada
desde los más diversos frentes, y la legislación nacional, y en
particular la Constitución de Montecristi, la del año 2008, convierten
a la protección de esa área en un imperativo político nacional. Por lo
tanto la discusión es cómo llevar ese mandato a la práctica.
En el plano
nacional, entendemos que la Iniciativa ITT es parte del recorrido hacia
un nuevo desarrollo basado en el concepto del Buen Vivir. Pero la
iniciativa también es muy importante a escala regional, en tanto
Ecuador es un país amazónico, y a escala global, por sus efectos sobre
el cambio climático y el acervo planetario en biodiversidad.
Los aspectos
económicos de la Iniciativa son analizados desde variadas ópticas, y se
destacan algunas de las tensiones que encierra este debate en áreas
como la valorización económica. Reconocemos que la obtención de fondos
permitiría fortalecer las posibilidades de instrumentar la Iniciativa
ITT , pero en tanto ésta es concebida como una política pública, no
pueden usarse las cuestiones financieras como una excusa para la
inacción.
La importancia
de preservar el área ha sido establecida incluso por las propias
autoridades gubernamentales, y en más de una ocasión. Por lo tanto deja
de tener sustento reclamar una compensación o indemnización
internacional por algo que el propio Estado reconoce como prioritario,
y que la propia legislación y su Constitución obligan a proteger y
conservar.
Ciertamente
concordamos con la necesidad de contar con una capitalización de la
iniciativa para llevarla a la práctica. Pero visualizamos varias
opciones para constituir uno o más fondos, de distintos orígenes, y
complementarios entre sí. Consideramos que esta es una ventaja ya que
ofrece más oportunidades para la acción. Por lo tanto una tarea
necesaria no reside tanto en determinar los umbrales para un supuesto
fondo, o escoger en este momento un solo mecanismo, sino en comenzar
por acciones concretas para abrir las puertas a más de una opción de
financiamiento.
Nuestro
interés es contribuir al debate sobre esta iniciativa, no sólo
puntualizando algunos aspectos preocupantes, sino, sobre todo,
planteando soluciones. Las mismas que no podrán enredarse en
tecnicismos o en visiones simplemente mercantilistas. Creemos que esta
opción, en definitva, requiere de un tratamiento y una acción política.
Por lo tanto
les invitamos a leer nuestra propuesta, escrita a ocho manos, con el
esfuerzo de cuatro cabezas. Desde hace varios meses hemos estado
permanentemente sintonizados en este empeño. Desde San Juan, Puerto
Rico, Joseph Vogel; desde Montevideo, Uruguay, Eduardo Gudynas; y,
desde Quito, Esperanza Martínez y Alberto Acosta.
Ha sido un
proceso de aprendizaje y discusión colectiva muy enriquecedor.
Queremos
compartirlo con ustedes.-( Descarga en PDF)
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