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Insectos del Yasuní

Rafael E. Cárdenas Muñoz - BioGraphica© recardenasm@yahoo.com


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Los Huaorani de Yasuní
 © Fotos de Eduardo Quintano de los Huaorani de Yasuní
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Species del Yasuní
 © Fotos de Finding Species   
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Polución petrolera en la Amazonía

©Sergi Camara sergi_camara@hotmail.com
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Polución petrolera

Acción Ecológica


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Cruda Realidad

©Lou Dematteis y Kayana Szymczak
El legado tóxico de Texaco , www.chevrontoxico.com
justicia

 
Canto a la Selva

Amo la paz del horizonte limpio,
la jungla, su verde divino,
amo las aguas que bañan de esmeralda
las montañas, las mesetas, el valle eterno.

Remolinos de estrépito y bravía,
rebeliones de aguajes misteriosos,
paraderos de espíritus quebrantados,
consuelo al corazón enternecido.

Safaris de ilusión desesperada,
néctar de mi tierna alma,
nubes de mis lágrimas se hicieron,
pero bellas sobre cúpulas frondosas.

Míticas montañas que resguardan
secretos del pasado infinito,
grabado en piedra, en arcilla, en el aire,
parajes de ensueño exuberante. 

La vida canta bella, colorida, juguetona
en las aves, en sus gritos, su aleteo …
mis ojos no se alcanzan para disfrutarlo todo,
un mundo de azúcar, de paz, de carisma.

Selva, por siempre bella,
tu nombre es amor y pureza …
virgen de la creación majestuosa
ojos del Señor eterno.

Orquídeas flotando en tus ciénegas,
amores tiernos me incitan,
pasiones límpidas y sueños candorosos,
visión de legendarios peces y mágicos reptiles.

En la tarde, en la noche tus fragancias
en el corazón de la gente tu alegría;
felinos rugientes depredando sabiamente,
corren los saínos, las guantas, los venados.

Mi selva, mi jungla, mi refugio
nunca morirán mis pupilas para verte,
mis piernas para recorrerte,
mis manos para tomarte,
mi boca para saborearte.

Nido de almas aventureras,
deslumbras al corazón arrogante,
al hombre desafías descubrirte,
sonríes con plumas, con pieles,
con flores de mil colores.

Cuando el sol brilla en tus tardes
quisiera se detenga el tiempo …
y si fuera morir en ellas
contigo mi sombra, mi paso quedaría.

Uvas dulces, frutas silvestres, bananas de seda,
miel del monte, cántaros de chicha,
sabrosos potajes desfilan por mi boca,
gracias Dios, me conmueve tu edén...!!

Ojalá nunca te acabes selva...!!
maternal fuente de alegrías
de paz, de belleza, de prodigio
ojalá si te mueres no lo vea...!!

Autor: Dr. Oscar L. Vaca Cevallos
Tercer Premio: Bienal Artes Médicas: Colegio Médico de Pichincha, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1997
Tomado de: “Lucha sin tregua, Vaca,o

 
Réquiem por le bosque

Emprendí viaje a la exótica Amazonía

apenas ayer la pisé y hoy retorné,

no resistí su turbador semblante....

en donde había selva...

hoy improvisados suburbios.

Dónde quedaron las crisálidas radiantes....?

pregunté a un pequeño rezago de bosque...


Pero nadie respondió …

Dónde están las inquietas nutrias...?


Y el silencio aumentó …


Dónde el sendero del jaguar...?

por qué el lecho de los ríos está vacío...?

lo único que veo son muñones pedregosos

y angostos hilos de agua donde hubieron

caudales retumbantes y grandiosos raudales

de aguas señoriales, escoltadas por reinos

de helechos, de líquenes, de telarañas gigantes,

de cantos vivaces de los loros y sus parentelas,

de sinfonías y conciertos imparables....

que las chicharras, cigarras, saltamontes

entonaban al unísono de una batuta impalpable....

mágica, incorpórea en el indescifrable verdor.




Tuve que verlo para sollozarlo...!!

no pensé llegara tan pronto este día gris....

una funeraria mudez es lo que se divisa

dónde encontrar respuesta a mi lamento...?

he dejado mis lágrimas impactadas

contra la inocente roca para qué...?


Si hubiera podido traducir estas exequias

del gemebundo silencio del bosque residual

no me tardaría un segundo en iniciar tal empresa

para llevarla ante el mundo y amplificarla

hasta volver sordos a los sinvergüenzas

que se han excitado tumbando la sumisión

de millones de árboles antiquísimos

como añejo fue su arte de exhalar oxígeno,

de atesorar los manantiales y alimentar

no solo la tierra, la sublimación del agua,

de dar permiso a la lluvia tórrida y cristalina

y hacer vida para nuestro hogar azul,

ahora tierra apagada y silenciosa.






Quienquiera que fue el autor de este negocio

ha ultrajado el sendero del futuro humano...

nuestros sucesores no conocerán la jungla,

los monumentales paisajes y biotas fragantes,

de aromas dulces de lirios, de flores balsámicas,

medicinales, del dulce olor de los canelos,

del gozoso laurel, de toda la opulencia botánica.


Los gigantescos ceibos, no volverán más...

sus abanicos titánicos, sus brillantes flores,

las industrias de savia, hogares de aves,

limpiadores planetarios, vigorosos pero silenciosos

ante el hacha, ante la sierra motorizada,

ante el asalto de los devastadores,

infames fundadores de la extinción terráquea,

aniquilan al bosque y embaucan a los jornaleros,

ni siquiera les dan buena paga a sus obreros,

para compensar en la más mínima expresión

sus maldiciones y sociedades comerciales.


Aquellas hermosas arboledas

fueron cultivadas por el Creador

en la estepa amazónica con propina

para que llene de triunfos y subsistencias

al ser humano, pero este no ha sabido entender

que los crímenes se castigan, que no se debe matar

porque un mandamiento elemental lo proclama

pero ahora no hay plazos largos para enmendar,

las aguas limpias están remitiendo,

más cáncer para nuestra civilización,

nuestras entrañas se van pudriendo,

esta muerte lenta sembrada con alevosía

ojalá cumpliese ya fecha de expiración.


Mas, no callaré mi voz

mientras Dios me de aliento,

iré por las junglas residuales

y por las urbes ignorantes

a seguir proclamando libertad

para la vida, garantías para mis nietos...

paisaje, aromas, sabores naturales,

contemplaciones, aprendizajes y

buenas costumbres para un futuro

de pobre pronóstico humano,

mas, con gran esperanza en Dios.


Al final me consuela este bosque residual...

a una quebrada de esa urbe resbalé

y un arroyo limpio encontré...

renacuajos en un estanque intermedio,

un aroma de humedad fragante,

ranas y hasta una reptil solitario

divisé con enorme admiración y agrado.


De todas maneras la ciudad amazónica

un día turbará este pequeño lugar

pero jamás acabará con la vida....


Porque su autor es todopoderoso,

omnisciente y sempiterno...!!




Tomado de: “Lucha sin tregua” Autor: Dr. Oscar Vaca Cevallos

ISBN 9978-44-447-5, Quito, agosto de 2005, pág. 78-84